Consejo Nacional de Investigaciones
Científicas y Técnicas
08/03/2018

UN SIGLO EN BUSCA DE LA EQUIDAD
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Se conmemora un nuevo aniversario por el Día Internacional de la Mujer, y su reivindicación y reconocimiento como tal.




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Se trata de una fuerza incoercible, con más de 100 años de lucha en pos de la igualdad, la justicia, la paz y el desarrollo. Con conquistas y retrocesos. Porque el “machismo” es como una enfermedad silenciosa que recorre nuestra sociedad, oculta en diversos mecanismos de opresión. Sin embargo, esas cadenas de la desigualdad están cada vez más flojas.

La historia denota eso: incontables hechos de sublevación encabezados por mujeres que buscaron y buscan derechos y condiciones de equidad con el género opuesto. Pero esta lucha no fue gratuita. Han tenido que atravesar un sinfín de obstáculos - Muchos de ellos, de trágico desenlace- para ir cambiando de a poco los paradigmas que establecían la intangible superioridad del hombre, tanto intelectual, como física y moral.

Los antecedentes

El 8 de marzo de 1857, en Estados Unidos, mujeres que trabajaban en la industria textil de Nueva York (llamadas “garment workers”) realizaron protestas, en reclamo a los bajos salarios percibidos y condiciones laborales inhumanas. Dos años más tarde, crearon su primer sindicato para protegerse y conseguir ciertos derechos laborales básicos.

La misma ciudad fue sede, el 8 de marzo de 1908, de un acontecimiento nefasto: el incendio intencional de la fábrica textil Cotton, en el que resultaron calcinadas 146 obreras que habían ocupado las instalaciones en protesta por las condiciones laborales a las que se veían sometidas. En reacción a diferentes sucesos acometidos, ese mismo día, 15 mil mujeres neoyorkinas se manifestaron por las calles de la ciudad para exigir un recorte del horario laboral, mejores salarios, el derecho al voto y el fin del trabajo infantil. El eslogan llevó por nombre "Pan y Rosas"; el pan simbolizaba la seguridad económica, y las rosas, una mejor calidad de vida.

Ya en 1910, la Internacional Socialista, reunida en Copenhague (Dinamarca), proclamó el Día de la Mujer Trabajadora de carácter internacional, en homenaje al movimiento en favor de los derechos de la mujer y para apoyar a conseguir el sufragio femenino universal. Aún sin establecer fecha fija, la propuesta fue aprobada unánimemente por la conferencia de más de 100 mujeres procedentes de 17 países. Al año siguiente se celebró oficialmente por primera vez en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza. Fue un 19 de marzo de 1911. Entre otras cosas, exigieron el derecho al trabajo, a la formación profesional y a la no discriminación laboral, además del derecho al voto y a ocupar cargos públicos.

Todo esto se vio empañado una semana después, el 25 de marzo, cuando más de 140 jóvenes trabajadoras, en su mayoría inmigrantes italianas y judías, murieron en el funesto incendio de la fábrica Triangle Shirtwaist Company, nuevamente en Nueva York, hecho que tuvo fuertes repercusiones en la legislación laboral de los Estados Unidos y en las celebraciones posteriores del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, después conocido como Día Internacional de la Mujer.

En Rusia, la celebración se hizo esperar un par de años. Entre 1913 y 1914, en vísperas de la primera guerra mundial, las mujeres de ese país participaron por primera vez de una conmemoración de este tipo. Pero otro hito marcó al gigante socialista: el movimiento de protesta por la falta de alimentos iniciado por las mujeres rusas el 8 de marzo de 1917 que desembocaría en el proceso revolucionario de octubre de ese año.

Finalmente, la ONU (Organización de las Naciones Unidas) oficializó por primera vez el Día Internacional de la Mujer en 1975.

Ecos en Argentina

Marcela Vignoli, investigadora del CONICET en el Instituto Superior de Estudios Sociales (ISES, CONICET-UNT) y doctora en Historia, cuenta que la tradición de las ideas feministas en Latinoamérica merece un análisis diferente, subrayando que Argentina, Uruguay y Brasil, fueron los primeros países en apropiarse de ellas a principios del siglo XX. No obstante, Argentina fue una de las naciones precursoras en la circulación de ideas feministas que se dieron en el marco de asociaciones culturales y de beneficencia, en donde las mujeres de sectores medios y altos reclamaron el acceso a la educación superior y más adelante cambios en los derechos civiles. Paradójicamente, Argentina sería el último de estos países en lograr el sufragio femenino.

“Hoy los reclamos adquieren diferente sentido, aunque el trasfondo se mantiene y es la lucha contra la desigualdad: la brecha salarial existente entre varones y mujeres; la diferencia en el acceso a posiciones de dirigencia y el desafío que significa la maternidad para la continuidad laboral”, opina la investigadora. Para tener un ejemplo de lo dicho, según la Universidad Abierta Interamericana (UAI), en Argentina las mujeres ganan un 27% menos que los hombres en el mismo puesto e incluso con un mayor nivel educativo tienen 19 veces menos probabilidades de ser ascendidas a la dirección. Si se toma en cuenta tanto las mujeres económicamente activas como a las que no, la brecha salarial se dispara aún más.

La construcción de estereotipos a través del lenguaje y los mensajes mediáticos hegemónicos, además de los incontables casos de acoso, violencia doméstica y femicidios, son otros de los males con los que tienen que combatir las mujeres diariamente. La convocatoria #NiUnaMenos, que nació en 2015 en Argentina, a partir de un grupo de periodistas, activistas y artistas, pero que creció cuando la sociedad la hizo suya y la convirtió en una campaña colectiva, es un claro ejemplo de la actual organización de las mujeres para contrarrestar esta realidad.

“Todas estas constituyen dificultades que deberían ser profundizadas y amplificadas en debates públicos”, considera Vignoli.

Además de otros equipos de trabajo a nivel nacional, CONICET, a través del ISES, cuenta con un grupo de estudio e investigación en historia de mujeres, género y sexualidades: CORNELIAS. Está compuesto por investigadores, estudiantes de grado y posgrado con itinerarios de formación diversos, lo que se expresa en el estudio de diferentes temas relativos a las problemáticas mencionadas. La actividad investigativa llevada a cabo se complementa con digitalización de materiales (documental, audiovisual y fotográfico) que se aloja en el archivo gráfico y fotográfico del Laboratorio de Investigación y Producción Audiovisual del instituto.

Encuentro de Mujeres universitarias y científicas de Tucumán

Con motivo de seguir generando conciencia, el 26, 27 y 28 de abril, se llevará a cabo un encuentro académico, compuesto por prácticas que atraviesan e interpelan el quehacer laboral de las mujeres académicas. El evento tendrá lugar en la Hosteria de Tafí Viejo.

“Si bien es innegable que dentro del sistema universitario y científico las mujeres hemos accedido a espacios de toma de decisiones que unas décadas atrás hubieran sido impensados, creemos que estos logros -en general visibilizados como individuales- no necesariamente se expresan en una mayor equidad de género en nuestras instituciones. Para llevar adelante esta reunión vamos a convocar a un grupo de mujeres universitarias y científicas de nuestro medio para que integren distintas mesas paneles que abordarán temas y problemas concernientes a nuestra práctica cotidiana, resalta Vignoli, organizadora de las jornadas, junto a las doctoras Virginia Albarracín (CIME, CONICET-UNT), Natalia Czytajlo (FAU, CONICET-UNT) y Carolina López Flores, de la Universidad San Pablo T.

 

Por Maximiliano Grosso

Prensa CCT CONICET Tucumán





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